Cómo arbitrar un partido entre amigos
En el 99 % de los partidos amateur no hay árbitro. Hay veinte opiniones distintas sobre cada jugada. Algunas reglas de convivencia para que las discusiones duren segundos y no minutos.
El autoarbitraje no es anarquía
Jugar sin árbitro funciona perfectamente cuando todos aceptan unos principios básicos. De hecho, es como se juegan muchos deportes recreativos en el mundo, desde el ultimate frisbee hasta el tenis amateur: los jugadores se cobran a sí mismos. La clave es que las reglas estén claras antes de empezar y que todos asuman que el objetivo es seguir jugando, no ganar la discusión.
Cinco principios para jugar sin árbitro
- Cobra el que recibe la falta. El jugador que sufrió la infracción dice "falta" y se para el juego. No la cobra un compañero desde veinte metros ni el que está en el banco.
- El que la cometió puede reconocerla. Si sabés que tocaste al rival, decilo. Es lo que más rápido genera confianza en un grupo.
- En la duda, se repite. Si no hay acuerdo sobre si fue falta, si salió o si entró, la pelota vuelve a quien la tenía, o se hace un "pique" (se suelta la pelota entre dos jugadores, uno de cada equipo).
- Las líneas las cobra el que está más cerca. Si la pelota salió por un lateral, decide el jugador que estaba al lado, aunque sea del equipo que pierde la pelota.
- Diez segundos por discusión. Si en diez segundos no hay acuerdo, se aplica la regla 3. Nadie paga cancha para discutir.
Las jugadas que más se discuten
¿Fue gol o pegó en el palo?
Sin red o con redes rotas, es la discusión eterna. Lo más justo es preguntarle al arquero, que es el que mejor la vio y al que más le cuesta mentir mirando a todos. Si el arquero duda, no es gol.
¿Se fue alta?
En canchas sin travesaño o con arcos improvisados, se acuerda antes una referencia: "más alta que la cabeza del arquero parado no vale". En canchas reglamentarias el travesaño decide.
El penal dudoso
Es la jugada que más amistades rompió. Una regla muy usada en el fútbol amateur: penal sólo si el que defiende lo reconoce o si es evidente para casi todos. Si no, se cobra tiro libre en el borde del área. Pierde un poco de justicia, pero gana mucha paz.
La mano
En el fútbol amateur conviene simplificar: es mano si el brazo fue a buscar la pelota o si estaba claramente separado del cuerpo agrandando el espacio. Las pelotas que pegan en el brazo pegado al cuerpo, o que rebotan de muy cerca, se siguen jugando.
La ventaja
Si te hacen falta pero tu equipo sigue con la pelota y en buena posición, no hace falta parar el juego. Decir "ventaja" en voz alta deja claro que la falta se vio y que se eligió seguir. Si a los dos o tres segundos la jugada se pierde por culpa de la falta, se puede volver a cobrar. Es la regla que más fluidez le da a un partido sin árbitro.
Juego brusco y mala intención
La diferencia entre una falta y una agresión la conocen todos. Para lo primero alcanza con el tiro libre. Para lo segundo, el grupo tiene que tener una postura clara de antemano:
- Barrer o tirar planchas en una cancha donde está prohibido: falta, y a la segunda, el jugador sale cinco minutos.
- Golpes, insultos personales o cualquier forma de violencia: el jugador no sigue ese día, sin discusión.
- Quien se repite con este tipo de conducta no vuelve a ser invitado. Es la única sanción que de verdad funciona en un grupo de amigos.
Muchas de estas situaciones se evitan con equipos parejos: los partidos muy desequilibrados generan frustración, y la frustración se descarga en las piernas del rival. En la guía de cómo armar equipos parejos hay ideas para evitarlo.
Si alguien se ofrece a arbitrar
A veces hay un jugador lesionado, un amigo que vino a mirar o un suplente que prefiere cobrar. Algunas recomendaciones para ese árbitro improvisado:
- Que se mueva por la diagonal de la cancha para ver las jugadas de frente.
- Que use silbato o una voz clara y firme: la duda es lo que genera reclamos.
- Que cobre lo que ve, no lo que le dicen. Y que no cambie una decisión por presión.
- Que se centre en lo importante: faltas fuertes, goles y manos evidentes. No hace falta cobrar cada empujoncito.
- Que los jugadores lo respeten: si se ofreció, está haciendo un favor.
El árbitro también tiene que conocer las reglas del lugar. Un repaso rápido del reglamento de fútbol 5 antes del partido ayuda.
Reglas de potrero que siguen funcionando
Antes de los complejos y los reglamentos, el fútbol de barrio inventó sus propias soluciones para jugar sin árbitro. Algunas siguen siendo útiles:
- "El último gol gana": cuando se termina el tiempo y alguien tiene que irse, se juega hasta el próximo gol. Cierra el partido con emoción y sin discutir cuánto falta.
- "Tres córners, penal": en partidos sin área marcada, acumular tres tiros de esquina da derecho a un penal. Premia al que ataca sin necesidad de cobrar jugadas dudosas.
- "El que la tira afuera, la busca": en canchas sin red, evita que siempre vaya el mismo y desalienta los pelotazos sin sentido.
- "Arquero que ataja, saca": después de una atajada, el arquero pone la pelota en juego sin discusión sobre si fue córner o saque de arco.
- "Pique" para las dudas: soltar la pelota entre dos jugadores es la forma más neutral de reanudar cuando nadie sabe qué cobrar.
Ninguna de estas reglas está en un reglamento oficial, y justamente por eso funcionan: son simples, todos las entienden y no requieren a nadie de afuera para aplicarlas.
Terminar bien
El partido termina cuando se acaba el turno, pero el clima del grupo se decide en los últimos minutos. Algunas costumbres que ayudan: anunciar "último minuto" con tiempo, saludarse al final aunque haya habido roces y dejar las discusiones dentro de la cancha. Votar al mejor del partido, como se hace en AL ÁNGULO al terminar cada encuentro, también ayuda a que lo último que se recuerde sea una jugada buena y no una discusión.